Es clave el mejoramiento de los suelos arenosos del Oeste
En el ciclo completo de un cultivo, la variación de materia orgánica puede significar 800 kg de soja de rendimiento. En los suelos de Daireaux, cada porcentaje de materia orgánica que se pierde tiene un costo de 2400 dólares por hectárea. Un innovador Plan de Mejoramiento enfrenta, desde hace más de tres años, las dificultades del sistema.
En los sistemas agrícolas de Daireaux, los suelos son el mayor problema. Desde la Dirección de Desarrollo del municipio y el Grupo de Productores en Cambio, la decisión fue encontrar una solución que frene y revierta la alta degradación física a la que los ambientes de la región están sometidos.
Así surgió el Plan de Mejoramiento de Suelos de Daireaux, una original iniciativa desarrollada en conjunto con la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), y el apoyo del Ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense.
En ExpoDaireaux 2007, Oscar Santanatoglia y Marcelo Masobrio, de la FAUBA hicieron una recorrida por esta experiencia que ya lleva tres años y medio de aplicación en el distrito sobre un área que involucra unas 200 mil hectáreas.
"El 70 % de los suelos de la región corresponden a la serie Bolívar", explicó Santanatoglia. "Por su alto contenido de arena, estos suelos tienen como principal desafío la recarga y la retención de agua, lo que lleva a una gran fragilidad del sistema".
Según el estudio en el que los profesionales vienen trabajando desde hace varios años, los índices de materia orgánica y agregados varían de acuerdo a la cantidad de uso y la superficie. "El productor con pequeña superficie tiene una producción menos elástica. En tanto que aquellos que cuentan con establecimientos de mayor escala, siempre van a tener la posibilidad de darle al suelo usos diferenciales. De hecho, los establecimientos grandes todavía mantienen la ganadería en parte de su explotación. Los más chicos se mueven al ritmo de la sojización", argumentó el especialista de la UBA.
De los 830 productores estudiados, la mayoría tienen menos de 600 hectáreas. El objetivo del proyecto es mejorar los niveles de materia orgánica, de acuerdo a los distintos niveles de arena. A partir de ahí se analizaron distintas rotaciones y modelos de balance de carbono.
Santanatoglia destacó que las gramíneas, por su aporte de materia seca, son claves en el balance de carbono. Las rotaciones trigo- soja son las más positivas. "De todas formas, los ambientes con más de 80 % de arena nunca lograron llegar a contenidos de arena medios, esto marca la marginalidad de algunos ambientes", dijo el especialista.
La materia orgánica cumple funciones ambientales claves, especialmente en lo que hace al aprovechamiento del agua pluvial. Los suelos de Daireaux tienen una alta fragilidad física. La pérdida de materia orgánica favorece además el encostramiento superficial, que produce dificultades en la emergencia de los cultivos, aumento de la temperatura del suelo, y escurrimiento del agua en superficie.
Según el estudio, en suelos con más del 70 % de arena, se retienen 65 mm de agua útil en el primer metro de profundidad. En aquellos que van de 60 a 70 %, la capacidad es de 81 mm de agua útil. De todas formas, la mayor concentración del contenido hídrico se encuentra a 30 cms del perfil.
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